martes 11 de enero de 2011

HOMENAJE

El próximo 19 de enero de este año 2011, se realizará un homenaje en Montecelio a 10 años de la muerte de Darío Vittori.
En la casa donde nació se colocará la placa que acompaña este texto.
Se recuerda el lugar donde nació il Grande attore teatrale.
También se proyectarán fotos y películas.

Cuesta pensar como en Montecelio donde nació pero nunca vivió. Allí donde ni siquiera aprendió a caminar. Allí donde volvió de grande, con una esposa, hijas, nietos y una prolífica carrera.
Allí es homenajeado con todo orgullo y honores.
En la Argentina, no.

El tipo que llevó el teatro a cada pueblo, el pionero del teatro en la costa y en Villa Carlos Paz y que nos dejara hace 10 años, aún espera un reconocimiento del país al cual le dio todo.
A él no le importaba mucho. A él sólo le interesaba el aplauso y el cariño de la gente.
De eso vivía... Y vivía feliz...








lunes 10 de enero de 2011

CON ABUELO


Andrés Calamaro escribió una canción maravillosa (eso no es novedad) llamada así para homenajear a Miguel Abuelo. Muchas cosas de ese Abuelo tenía MI Abuelo.


Este Abuelo mío también era generoso y me dejó trabajar con él.

Este Abuelo mío también dejó gloria y regaló historia.

Este Abuelo mío iba siempre al frente y era un ejemplo de talento urgente.

Este Abuelo mío también era un ejemplo de lo que es vivir fuerte.

A este Abuelo mío también era difícil llegarle solamente a los talones.

Este Abuelo mío también sabía a quién acostar, a quién regalar y a quién olvidar.

Este Abuelo mío si tenía algo que decir lo decía dos veces.

A este Abuelo mío también lo extraño suficientes veces al año.

Ojalá este Abuelo mío me pudiese ver ahora...

Y para este Abuelo mío, Dario Vittori, también ya son 10 años de alta desde el hospital.

Y nunca más volví a ver a otro como él...


lunes 11 de enero de 2010

EL CANTANTE


Era un viaje que había preparado cuidadosamente. Hacía 9 años que no pisaba Europa. Quería volver a Montecelio y recorrer un poco más. Ya tenía los pasajes, las valijas casi preparadas. Hablaba todo el tiempo del viaje que estaba por hacer a Italia (para él, Europa era Italia). Pero sonó el teléfono. Del otro lado un importante productor con una tentadora oferta. “Darío te queremos para esta película… hay un papel que es para vos… es ideal… tenés que ser vos”. Darío no quería saber nada. Lo único que quería era embarcar en ese avión de Alitalia rumbo a Fiumiccino. “Imposible, me voy a Europa… Olvidate”.

Al día siguiente volvió a sonar el teléfono. “Darío pensalo bien… La película es con una importantísima estrella de la canción y vos sos la contrafigura… Es un éxito seguro…”. Darío no se apartaba de su objetivo: “Yo me voy a Europa, ya tengo los pasajes… Además, el cantante hace la película y vende discos… Yo que gano?”. El productor insistió: “Darío podés viajar en cualquier momento… la película la tenemos que hacer ya… Por favor… Este papel está hecho a tu medida. El cantante quiere que seas vos”.

Darío lo pensó. El productor era de primera linea. El cantante era muy importante. Pero su viaje era lo que más ansiaba. Necesitaba una excusa para zafar de la película: “Bueno, vos me podés pagar cien mil dólares??” Gran excusa. Era un dineral. Imposible para cualquier proyecto.


El 21 de agosto de 1980 se estrenó con impresionante suceso “Subí que te llevo” con la actuación de Sandro, María del Carmen Valenzuela y … claro… Darío Vittori…

El viaje a Italia tuvo que esperar hasta 1982.


viernes 12 de junio de 2009

Darío Vittori: DE MONTECELIO A RECOLETA

Darío Vittori: DE MONTECELIO A RECOLETA
En barco, un año después de la huida de su padre amedrentado por persecuciones políticas, llegó el pequeño Melito Margozzi a la Argentina. Del puerto de buenos Aires a Recoleta cuando este barrio alternaba viejas y majestuosas casonas con conventillos. Y entonces la primera casa. De frente uno podía ver una carnicería, una peluquería, un almacén. Pero detrás, en cada habitación, se refugiaban familias enteras de inmigrantes. Todos ellos trabajadores. Attico atendía la peluquería mientras Melito y, un año más tarde, su hermano "Vinicho" (Benicio, en castellano) hacían de las suyas. En Recoleta todos se conocían. Y entre los inmigrantes, que eran muchos, intercambiaban historias, se presentaban hijos y armaban parejas para futuros matrimonios. Todos trabajaban. Todos se entendían. Todos tenían un dialecto. Y todos se respetaban.

viernes 19 de diciembre de 2008

DE MONTECELIO A RECOLETA


En barco, un año después de la huida de su padre amedrentado por persecuciones políticas, llegó el pequeño Melito Margozzi a la Argentina. Del puerto de buenos Aires a Recoleta cuando este barrio alternaba viejas y majestuosas casonas con conventillos. Y entonces la primera casa. De frente uno podía ver una carnicería, una peluquería, un almacén. Pero detrás, en cada habitación, se refugiaban familias enteras de inmigrantes. Todos ellos trabajadores. Attico atendía la peluquería mientras Melito y, un año más tarde, su hermano "Vinicho" (Benicio, en castellano) hacían de las suyas. En Recoleta todos se conocían. Y entre los inmigrantes, que eran muchos, intercambiaban historias, se presentaban hijos y armaban parejas para futuros matrimonios. Todos trabajaban. Todos se entendían. Todos tenían un dialecto. Y todos se respetaban.

domingo 19 de octubre de 2008

LLEGAR A MONTECELIO



Domenico Brandizzi era primo de Darío Víttori. Se admiraban y se adoraban. Domenico era conocido como "Mimmo" y Darío, que en realidad era Melito, tenía un sobrenombre para los familiares de su generación: "Lido". Lido y Mimmo eran compinches e intercambiaban llamados telefónicos desde Buenos Aires a Monterrotondo (casi tan cerca de Roma como Montecelio, siempre en la región de Lazio). Caundo alguien viajaba a Italia, Mimmo era el encargado de llevarte a Montecelio. Salir de Roma con destino a Montecelio es imposible. Montecelio casi no existe como localidad. Su lugar en el mapa es la comuna de Guidonia-Montecelio. Guidonia es una ciudad con edificios, semáforos y más de 70.000 habitantes. Claro está que al tomar las rutas y autopistas es Guidonia la que se lleva el protagonismo por sobre el modesto Montecelio. Saliendo de Roma, en auto, hay que ir a Guidonia. Recién en las puertas mismas de Guidonia se ve La Rocca y las enmarañadas casitas de Montecelio y, oh sorpresa, el único cartel que indica tomar hacia la izquierda. A la pregunta ingenua de "por que no hay ningún cartel que indique cómo llegar a Montecelio", la respuesta de Mimmo es tan simple como contundente: "Montecelio non e' New York".

IL TEATRO COMUNALE


La frase es: "nadie es profeta en su tierra".

Melito Margozzi nació en Montecelio y vivió toda su vida en la Argentina bajo la identidad de Darío Víttori. En la Argentina llevó la pasión del teatro por todos los rincones del país. Fue el artífice de las temporadas de verano en Mar del Plata. Luego "inventó Carlos Paz", dicen los cordobeses. Y cuando buscaba horizontes nuevos desarrolló la idea de girar por la costa atlántica. Y siempre volvía a las fuentes visitando todas las ciudades y pueblos del interior de este extenso país. En la Argentina participó en más de 20 películas y protagonizó uno de los mayores éxitos televisivos de los días domingo que consistía en llevar el teatro a la televisión.

Teatro en todo el país y teatro en la televisión. Todo eso en casi 80 años de vida en la Argentina.

En Montecelio sólo vivió sus primeros 10 meses de vida.
En Montecelio no aprendió a hablar ni a caminar.
Y sin embargo, allí en Montecelio, el único teatro del pueblo, Il Teatro Comunale, el de la foto... se llama Darío Víttori.